De vuelta a casa con dos corazones en las manos
Cuando el médico colocó sobre mi pecho a dos pequeños seres humanos —un niño y una niña—, mi corazón se llenó de una ternura indescriptible y, al mismo tiempo, de dolor. El dolor no era por el parto ni por el cansancio, sino porque mi esposo no estaba allí. Había prometido acompañarme ese día, juró … Read more